En primer lugar, y partiendo de la base que ya sabemos, de que los sistemas Hipertextuales están basados en un enfoque en el cual el usuario tiene la posibilidad de crear, agregar, enlazar y compartir información de fuentes diversas, proveyendo la posibilidad de acceder a documentos de manera no secuencial a diferencia de sistemas de información más tradicionales en los cuales el acceso es naturalmente secuencial.
Ante la posibilidad que ofrece Internet, o en palabras de Mª Ángeles Celis “La virtud, de Internet. Se trata de la democratización de la palabra, el uso libre y gratuito del soporte, el empleo independiente y soberano de la escritura como manifestación creativa o de opinión”
Me planteo el dilema de cómo se van a crear esos textos; si somos capaces de manejar de forma correcta nuestra lengua, tanto hablada como escrita. Y es aquí donde creo que se abre una gran polémica, ya que el acceso a la información puede ser usada bien o mal dependiendo de quién la utilice, a saber, el nivel intelectual de los usuarios, que es dispar y no se muy bien esto como se va a articular.
En segundo lugar y tomando las palabras de Eric Schmidt “Para mi lo más interesante de todo esto es que a través de la transparencia se logra la honradez en la sociedad. Mediante Internet y la revolución digital, básicamente le hemos dado a la gente capacidad para verlo todo…” Esto en cuanto a política, pero también seremos capaces, como ya creo que lo somos, de ver las deficiencias de nuestra sociedad sobre todo en la cultura y la formación de los jóvenes y se hace cada vez más evidente el fracaso de la Educación, por lo menos aquí en España que es lo que nos concierne a nosotros. Sabemos que nuestro idioma es mutilado, cuando no, mal escrito y un largo etc. y esto nos plantea una dificultad añadida a la de, ¿Cómo conservar nuestra lengua de todas estas intrusiones? Y no hablo de evolución del idioma que es algo con lo que ya contamos.
En definitiva creo que como toda moneda tiene dos caras, Internet también las tiene y lo que por un lado es una virtud, ya que ha conseguido la democratización de la cultura, por otro lado es una debilidad, ya que es coladero de despropósitos.